jueves, 27 de agosto de 2015

Modelos de Programación radiofónica

Josep María Martí formula su propuesta en 1990 en el libro Modelos de Programación radiofónica. Siguiendo a Wolf, el autor entiende los géneros como “modos de comunicación culturalmente establecidos, reconocibles en el seno de determinadas comunidades sociales”. Según esta acepción, los géneros se entienden como sistemas de reglas a las cuales se hace referencia implícita o explícita para realizar procesos comunicativos, bien desde el punto de vista de la producción o de la recepción. Al mismo tiempo, reconoce que ese conjunto de reglas a los que se llama géneros no tiene una lectura unívoca sino que se reconstruyen y evolucionan dependiendo del modelo radiofónico en el que actúen 21.
Puede afirmarse, por tanto, que Martí recupera la tradición de los géneros literarios y destaca implícitamente la importancia de los géneros como modelos de enunciación y pactos de lectura entre emisores y receptores. Pero el autor asimila este concepto de género a la noción de programa como "conjunto de contenidos diferenciados del discurso radiofónico, dotado de una estructura propia y diferenciada, así como de una duración concreta" 22. Y por esta razón, habla de "géneros de programas" al proponer una clasificación.

Para confeccionar esta tipología, Martí sigue también a Wolf y menciona tres criterios de clasificación y evolución de los géneros 23:
1) La búsqueda de la originalidad en la producción individual.
2) Las condiciones empresariales y el entorno competitivo o institucional.
3) La intertextualidad, entendida como las influencias y contagios que se producen entre los diferentes medios.

De acuerdo con estos criterios, la clasificación funcional de los textos radiofónicos según los géneros dominantes en la radio es la siguiente 24:


Uno de los mayores aciertos de la tipología de Martí es que, a diferencia de las tipologías descritas hasta el momento, no sólo acoge a géneros estrictamente informativos sino también a otros contenidos que tienen una gran presencia y popularidad en la radio actual, como los musicales, de entretenimiento, etc. Por otra parte, reconoce que la definición de género ha tenido gran dificultad para identificar y acordar las regularidades propias de cada uno de los géneros y para dar con categorías descriptivas válidas en los diferentes modelos de radiodifusión. De esta forma, Martí subraya el carácter cultural e histórico de los géneros radiofónicos.
Sin embargo, como ya se ha mencionado, Martí confunde el concepto de género con la noción de tipo de programa y aquí está su mayor limitación. A este respecto conviene recordar que los programas son unidades mayores compuestas a su vez por géneros, tal como puede advertirse, por ejemplo, en un magacín que puede contener entrevistas, tertulias, crónicas, informes, etc. Es cierto que la popularidad que han logrado obtener determinados géneros ha sido suficiente para que un programa esté integrado por un solo género, tal como ocurre por ejemplo en el caso de un programa que estuviera basado exclusivamente en el género de la tertulia o de la entrevista. Sin embargo, género y programa constituyen conceptos diferentes.

En este sentido, la tipología que propone Martí aporta una buena base para clasificar los tipos de programas actualmente vigentes en la radio española pero su propuesta no resuelve el establecimiento de una tipología de géneros radiofónicos que resulte funcionalmente válida.
Fuentes: http://www.unav.es/fcom/communication-society/es/articulo.php?art_id=76

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